Como culminación y cierre de los experimentos que hemos realizado este curso, esta semana acudimos a la Feria de la Ciencia, un lugar de encuentro de todos aquellos de encontramos en la ciencia, una disciplina cargada de contenido, que nos ayuda a entender el mundo y que nos da estrategias útiles en cualquier momento de nuestro día a día. Pudimos mostrar al público, todo lo que hemos aprendido sobre el oído y el sonido, y ha sido, como en años anteriores, una experiencia muy grata, importante para nuestros niños y niñas. Desde aquí, un urra por todos ellos, lo hicieron genial. ¡Urra!
FERIA DE LA CIENCIA. on PhotoPeach
Este es un blog que pretende reflejar toda la magia de la clase de Infantil de 5 años A del C.E.I.P. Miguel Hernández de Brenes (Sevilla)
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sábado, 11 de mayo de 2013
martes, 23 de abril de 2013
LOS ÚLTIMOS EXPERIMENTOS DE ESTE CURSO.
Se acerca la Feria de la Ciencia, donde, como en otros años, nuestra clase participará para exponer y mostrar a un público de los más variado, todo lo que hemos aprendido en estos meses acerca del sonido y el funcionamiento del oído.
Nuestro proyecto para este curso, se ha cerrado con los siguientes experimentos:
-El tenedor musical: nos ayudó a descubrir que el sonido también se puede transmitir a través del metal.
-Construcción de un fonendoscopio, un aparato que nos ayuda a escuchar los sonidos de nuestro cuerpo, pues consigue amplificarlos.
-Sonido de la gallina: confeccionamos un instrumento que imita el sonido de dicho animal, a través de un vaso que nos sirve como caja de resonancia.
-Tubos corrugados: usamos tubos de este tipo, para apreciar cómo el sonido viajaba por ellos, de manera que según su longitud y su forma, el sonido se aprecia mejor o peor, y en un intervalo de tiempo más o menos largo.
-Construcción de un megáfono casero, como instrumento que nos permite amplificar el sonido.
-Construcción de un palo de lluvia, imitando un sonido real y natural a través de un instrumento hecho con materiales comunes.
-Construcción de un teléfono, que nos permite apreciar cómo el sonido puede viajar a través de una cuerda.
-El silbido de los globos: para entender cómo funcionan nuestras cuerdas vocales, usamos un globo lleno de aire. Vamos soltando su contenido poco a poco y apreciamos que, dependiendo del diámetro del globo, el sonido resultante es más agudo o más grave.
-Fabricamos una trompa: usando los tubos corrugados, fabricamos un instrumento con forma de trompa doblándolo y soplando. El sonido resultante se amplifica.
Nuestro proyecto para este curso, se ha cerrado con los siguientes experimentos:
-El tenedor musical: nos ayudó a descubrir que el sonido también se puede transmitir a través del metal.
-Construcción de un fonendoscopio, un aparato que nos ayuda a escuchar los sonidos de nuestro cuerpo, pues consigue amplificarlos.
-Sonido de la gallina: confeccionamos un instrumento que imita el sonido de dicho animal, a través de un vaso que nos sirve como caja de resonancia.
-Tubos corrugados: usamos tubos de este tipo, para apreciar cómo el sonido viajaba por ellos, de manera que según su longitud y su forma, el sonido se aprecia mejor o peor, y en un intervalo de tiempo más o menos largo.
-Construcción de un megáfono casero, como instrumento que nos permite amplificar el sonido.
-Construcción de un palo de lluvia, imitando un sonido real y natural a través de un instrumento hecho con materiales comunes.
-Construcción de un teléfono, que nos permite apreciar cómo el sonido puede viajar a través de una cuerda.
-El silbido de los globos: para entender cómo funcionan nuestras cuerdas vocales, usamos un globo lleno de aire. Vamos soltando su contenido poco a poco y apreciamos que, dependiendo del diámetro del globo, el sonido resultante es más agudo o más grave.
-Fabricamos una trompa: usando los tubos corrugados, fabricamos un instrumento con forma de trompa doblándolo y soplando. El sonido resultante se amplifica.
domingo, 3 de febrero de 2013
SEGUIMOS DESCUBRIENDO EL SONIDO.
Hace tiempo que no publicamos en nuestro blog los experimentos que seguimos llevando a cabo referidos al sonido y a nuestro sentido del oído. No creáis que nos olvidamos; nuestra investigación sigue viento en popa, y gracias a los últimos experimentos, ahora comprendemos mucho mejor las cualidades del sonido y cómo viaja por diferentes medios.
1. La sal saltarina. Descubrimos que, haciendo sonido con golpes o incluso con un cassette, el aire vibra y produce ondas sonoras, que son capaces incluso, de mover y hacer saltar elementos de bajo peso, como por ejemplo, la sal.
2. ¿Cómo podemos ver el sonido?. Buscamos la forma de, no sólo escuchar un sonido, sino también, poder verlo. Después de muchas hipótesis que no nos funcionaban, construimos un láser usando un rollo de cartón, un globo y algún objeto brillante. Al hablar por el tubo, la voz crea vibraciones en el aire que circula por el tubo, lo cual hace que vibre el globo y también el objeto brillante. La luz producida por el mismo se mueve, fruto de las vibraciones producidas por nuestra voz.
PODEMOS VER EL SONIDO. on PhotoPeach
3. Las ondas pueden viajar por el agua. Para descubrir por dónde viaja más rápido y mejor el sonido, probamos con dos globos, uno lleno de agua y otro de aire. Escuchando a través de ellos, nos dimos cuenta de que el sonido se percibía mejor con el globo lleno de agua. Las moléculas en el aire están más dispersas que en el agua, por lo que el sonido se propaga más fácilmente.
1. La sal saltarina. Descubrimos que, haciendo sonido con golpes o incluso con un cassette, el aire vibra y produce ondas sonoras, que son capaces incluso, de mover y hacer saltar elementos de bajo peso, como por ejemplo, la sal.
2. ¿Cómo podemos ver el sonido?. Buscamos la forma de, no sólo escuchar un sonido, sino también, poder verlo. Después de muchas hipótesis que no nos funcionaban, construimos un láser usando un rollo de cartón, un globo y algún objeto brillante. Al hablar por el tubo, la voz crea vibraciones en el aire que circula por el tubo, lo cual hace que vibre el globo y también el objeto brillante. La luz producida por el mismo se mueve, fruto de las vibraciones producidas por nuestra voz.
PODEMOS VER EL SONIDO. on PhotoPeach
3. Las ondas pueden viajar por el agua. Para descubrir por dónde viaja más rápido y mejor el sonido, probamos con dos globos, uno lleno de agua y otro de aire. Escuchando a través de ellos, nos dimos cuenta de que el sonido se percibía mejor con el globo lleno de agua. Las moléculas en el aire están más dispersas que en el agua, por lo que el sonido se propaga más fácilmente.
4. El sonido va por el aire. ¿Cómo podemos hacer sonido utilizando una regla y una cuerda? Tras muchas hipótesis, atamos la cuerda en la regla y la hacemos girar. Al moverse, la regla mueve el aire que se encuentra a su alrededor, haciéndolo vibrar y produciendo sonido.
jueves, 29 de noviembre de 2012
CONTRUYENDO UNA FLAUTA DE PAN.
En el experimento de esta semana, hemos contado con la ayuda de algunas de las madres de la clase, que, como siempre están dispuestas a echarnos una mano cada vez que lo necesitamos.
Esta semana, recordamos el experimento de la pasada, y sobre todo, nos centramos en el experimento de la semana anterior, ya que como aquel día hicimos con las botellas, íbamos a construir un instrumento musical. Pero no sería tan fácil, porque hasta que no tuviésemos toda la información, no comenzaríamos a hacerlo; y íbamos a ser nosotros, los que tendríamos que averiguar todo lo que necesitaríamos.
Esta vez, no haríamos un instrumento musical que sonara golpeándolo, como en el caso de las botellas; buscábamos otro tipo de instrumento. No nos costó mucho trabajo deducir que podría ser un instrumento que sonase soplando, y en efecto, iba a ser así. Hablamos de algunos de estos instrumentos, como la flauta, la armónica, el clarinete, el saxofón; todos ellos, son instrumentos de viento.
Lo que íbamos a crear, era una mezcla entre flauta y armónica; una flauta de pan. Daniel y José Manuel conocían este instrumento, y nos fueron contando cómo era; de toda esta información, extrajimos lo más importante: estaba formado por tubitos, con agujeros por los dos lados, unidos con una cuerda o algo parecido, y con la parte de abajo en forma de escalera, pues no todos tenían el mismo tamaño.
Pero, al construirla nosotros y nosotras, debíamos usar materiales convencionales, así que nos planteamos cuáles podrían ser; José C. propuso el cartón, Belén la madera, Laura los tubos de plástico de un juego de construcción, y Gonzalo propuso usar cañitas. Nos quedamos con esta última idea, pues era lo que más se asemejaba a los tubitos de los que hablaban Daniel y José Manuel. Presentamos por tanto el material, cañitas de plástico, fiso y tijeras; cada grupo se fue a su mesa con una madre voluntaria, para construir su flauta de pan.
Todos los grupos, decidieron hacer una flauta de pan con el mismo número de cañitas que la flauta que les enseñé, pero las estrategias seguidas por cada equipo fueron muy diferentes:
Compartimos la manera en la que cada grupo había construido su flauta de pan, apreciando que el proceso había sido diferente, puesto que, para llegar al mismo resultado, no hay un único camino, sino varios, y todos igual de válidos, pues todas las flautas funcionaban y emitían sonidos graves (cañitas más largas) y sonidos agudos (cañitas más cortas). Todo tiene que ver con la velocidad con la que el aire vibra en unas y otras.
Desde aquí, volvemos a agradecer a nuestras familias su colaboración; sin ellas, esta actividad no hubiese sido posible. Esperamos que pasasen un buen rato y que pronto, volvamos a verlas por nuestra clase.
LA FLAUTA DE PAN. on PhotoPeach
Esta semana, recordamos el experimento de la pasada, y sobre todo, nos centramos en el experimento de la semana anterior, ya que como aquel día hicimos con las botellas, íbamos a construir un instrumento musical. Pero no sería tan fácil, porque hasta que no tuviésemos toda la información, no comenzaríamos a hacerlo; y íbamos a ser nosotros, los que tendríamos que averiguar todo lo que necesitaríamos.
Esta vez, no haríamos un instrumento musical que sonara golpeándolo, como en el caso de las botellas; buscábamos otro tipo de instrumento. No nos costó mucho trabajo deducir que podría ser un instrumento que sonase soplando, y en efecto, iba a ser así. Hablamos de algunos de estos instrumentos, como la flauta, la armónica, el clarinete, el saxofón; todos ellos, son instrumentos de viento.
Lo que íbamos a crear, era una mezcla entre flauta y armónica; una flauta de pan. Daniel y José Manuel conocían este instrumento, y nos fueron contando cómo era; de toda esta información, extrajimos lo más importante: estaba formado por tubitos, con agujeros por los dos lados, unidos con una cuerda o algo parecido, y con la parte de abajo en forma de escalera, pues no todos tenían el mismo tamaño.
Pero, al construirla nosotros y nosotras, debíamos usar materiales convencionales, así que nos planteamos cuáles podrían ser; José C. propuso el cartón, Belén la madera, Laura los tubos de plástico de un juego de construcción, y Gonzalo propuso usar cañitas. Nos quedamos con esta última idea, pues era lo que más se asemejaba a los tubitos de los que hablaban Daniel y José Manuel. Presentamos por tanto el material, cañitas de plástico, fiso y tijeras; cada grupo se fue a su mesa con una madre voluntaria, para construir su flauta de pan.
Todos los grupos, decidieron hacer una flauta de pan con el mismo número de cañitas que la flauta que les enseñé, pero las estrategias seguidas por cada equipo fueron muy diferentes:
- Los pingüinos fueron colocando una cañita junto a otra, de manera que iban cortando la siguiente cañita para que fuese un poco más corta que la anterior. Así, hasta terminar con la última cañita, que era la más corta de todas.
- Las tartas decidieron unir primero todas las cañitas (13) con fiso, para después, ir cortándolas de mayor a menor. Y practicaron un pequeño truco; colocaron encima de su flauta, la flauta que ya estaba terminada, de manera que la usaron de modelo y sólo tuvieron que recortar cada cañita con el tamaño que les marcaba la de la flauta ya terminada.
- Los dinosaurios colocaron la primera cañita, y repartieron las demás entre los compañeros. Fueron recortándolas libremente, y después, se encargaron de ordenarlas de mayor a menor, viendo que algunas habían quedado casi iguales, y siendo bastante complicado decidir cuál era más larga que otra.
- La brillantina cortaron las cañitas de una en una, teniendo en cuenta la misma premisa: cada cañita debía ser un poco más corta que la anterior.
Compartimos la manera en la que cada grupo había construido su flauta de pan, apreciando que el proceso había sido diferente, puesto que, para llegar al mismo resultado, no hay un único camino, sino varios, y todos igual de válidos, pues todas las flautas funcionaban y emitían sonidos graves (cañitas más largas) y sonidos agudos (cañitas más cortas). Todo tiene que ver con la velocidad con la que el aire vibra en unas y otras.
Desde aquí, volvemos a agradecer a nuestras familias su colaboración; sin ellas, esta actividad no hubiese sido posible. Esperamos que pasasen un buen rato y que pronto, volvamos a verlas por nuestra clase.
LA FLAUTA DE PAN. on PhotoPeach
sábado, 24 de noviembre de 2012
CAJA DE RESONANCIA.
¿Cómo conseguir que el sonido de un objeto cotidiano suene más fuerte? Esta semana ésta ha sido la pregunta que nos hemos formulado en nuestro experimento. Y el objeto que hemos elegido ha sido una gomilla elástica.
Primero, nos planteamos cómo conseguir hacerla sonar, pues por sí misma no producía ningún sonido. Vimos que lo conseguíamos golpeándola con algún objeto, estirándola como un tirachinas, o estirándola y después, pasando los dedos. Apreciamos que el sonido que producía era casi imperceptible, así que tuvimos que pensar cómo hacerlo para que se escuchase más.
Casualmente, ese día, Amalia había traído a clase una guitarra con la que quería cantarnos algo; Daniel se dio cuenta de que si estirábamos la gomilla, ésta se parecía a las cuerdas de la guitarra; sin embargo, las cuerdas de la guitarra se escuchaban mucho más que la gomilla. Decidimos construir algo parecido; para ello, usamos una caja de zapatos con un agujero. Ahora, sólo tenemos que ponerle las gomillas, 6, como en la guitarra de Amalia. Pero no era tan fácil; por eso, para que todas las ideas fuesen escuchadas, repartimos una caja a cada equipo de niños y niñas. Cada uno debería hacer con la caja, algo parecido a una guitarra; usarían diferentes estrategias, que después, compartimos en la asamblea.
Cuando el trabajo en pequeño grupo terminó, revisamos las 4 cajas, y sacamos los puntos en común que tenían: estaban cerradas, tenían un agujero en la tapadera, y habíamos conseguido ponerles las gomas.
Cada grupo explicó cómo la había confeccionado; y vimos que en su elaboración, había sobre todo, un aspecto diferente: la estrategia para poner las gomillas había sido distinta. Analizando las dificultades, nos dimos cuenta de que los Dinosaurios habían optado por la manera más sencilla.
Probamos las 4 cajas y todas funcionaban; permitían que el sonido de las gomillas se escuchase más.
Entonces, ¿qué era lo importante para conseguir esto? Descubrimos que el agujero de la caja en la parte superior y la tensión de las gomillas estiradas.
Habíamos construído una caja de resonancia, donde debido a que la cantidad de aire que se mueve al vibrar las gomillas, es mayor, su sonido se escucha más fuerte.
CAJA DE RESONANCIA. on PhotoPeach
Primero, nos planteamos cómo conseguir hacerla sonar, pues por sí misma no producía ningún sonido. Vimos que lo conseguíamos golpeándola con algún objeto, estirándola como un tirachinas, o estirándola y después, pasando los dedos. Apreciamos que el sonido que producía era casi imperceptible, así que tuvimos que pensar cómo hacerlo para que se escuchase más.
Casualmente, ese día, Amalia había traído a clase una guitarra con la que quería cantarnos algo; Daniel se dio cuenta de que si estirábamos la gomilla, ésta se parecía a las cuerdas de la guitarra; sin embargo, las cuerdas de la guitarra se escuchaban mucho más que la gomilla. Decidimos construir algo parecido; para ello, usamos una caja de zapatos con un agujero. Ahora, sólo tenemos que ponerle las gomillas, 6, como en la guitarra de Amalia. Pero no era tan fácil; por eso, para que todas las ideas fuesen escuchadas, repartimos una caja a cada equipo de niños y niñas. Cada uno debería hacer con la caja, algo parecido a una guitarra; usarían diferentes estrategias, que después, compartimos en la asamblea.
Cuando el trabajo en pequeño grupo terminó, revisamos las 4 cajas, y sacamos los puntos en común que tenían: estaban cerradas, tenían un agujero en la tapadera, y habíamos conseguido ponerles las gomas.
Cada grupo explicó cómo la había confeccionado; y vimos que en su elaboración, había sobre todo, un aspecto diferente: la estrategia para poner las gomillas había sido distinta. Analizando las dificultades, nos dimos cuenta de que los Dinosaurios habían optado por la manera más sencilla.
Probamos las 4 cajas y todas funcionaban; permitían que el sonido de las gomillas se escuchase más.
Entonces, ¿qué era lo importante para conseguir esto? Descubrimos que el agujero de la caja en la parte superior y la tensión de las gomillas estiradas.
Habíamos construído una caja de resonancia, donde debido a que la cantidad de aire que se mueve al vibrar las gomillas, es mayor, su sonido se escucha más fuerte.
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domingo, 18 de noviembre de 2012
EXPERIMENTANDO CON SONIDOS GRAVES Y AGUDOS.
¡Qué divertidos son los experimentos de Don Ramón, el pequesabio orejón! En esta semana, hemos tenido la oportunidad de seguir descubriendo el sonido que producen objetos tan cotidianos como unas botellas de vidrio y unos palillos de madera. Las botellas estaban llenas de agua y tras reflexionar sobre el sentido del experimento, descubrimos que se trataba de golpearlas con los palillos para escuchar su sonido.
Conforme fuimos experimentando, nos dimos cuenta de que cada botella tenía un sonido diferente, y apreciamos que era debido a la cantidad de agua que tenía dentro; las botellas más vacías tenían un sonido más agudo, mientras que las más llenas lo tenían más grave. Disfrutamos haciendo música con las botellas; de uno en uno, después en parejas, y al final, ¡hasta conseguimos un director de orquesta que dirigía a 3 magníficos músicos!
Igual que las notas musicales están ordenadas formando una escala, fuimos capaces de ordenar las botellas de menor a mayor cantidad de agua para conseguir unos sonidos similares a la escala musical. No fue fácil, algunas botellas tenían casi la misma cantidad de agua, ¡pero fuimos capaces haciéndolo todos juntos!
No hay nada que se nos resista; todo se puede construir. Y es que aquellas botellas tocadas con los palillos de madera eran un auténtico instrumento musical.
BOTELLAS MUSICALES. on PhotoPeach
Conforme fuimos experimentando, nos dimos cuenta de que cada botella tenía un sonido diferente, y apreciamos que era debido a la cantidad de agua que tenía dentro; las botellas más vacías tenían un sonido más agudo, mientras que las más llenas lo tenían más grave. Disfrutamos haciendo música con las botellas; de uno en uno, después en parejas, y al final, ¡hasta conseguimos un director de orquesta que dirigía a 3 magníficos músicos!
Igual que las notas musicales están ordenadas formando una escala, fuimos capaces de ordenar las botellas de menor a mayor cantidad de agua para conseguir unos sonidos similares a la escala musical. No fue fácil, algunas botellas tenían casi la misma cantidad de agua, ¡pero fuimos capaces haciéndolo todos juntos!
No hay nada que se nos resista; todo se puede construir. Y es que aquellas botellas tocadas con los palillos de madera eran un auténtico instrumento musical.
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miércoles, 7 de noviembre de 2012
MEMORIÓN DE SONIDOS.
¿Sabíais que casi todo en esta vida produce un sonido? Si lo mueves, lo agitas, lo aprietas,... seguro que genera algún tipo de sonido. Con los experimentos de este curso, estamos descubriendo esto, y además, estamos agudizando nuestro oído para ser capaces de diferenciar entre sonidos similares.
Esta semana, utilizamos objetos y materiales cotidianos, que a simple vista y por sí solos, no generan ningún tipo de sonido: monedas, garbanzos, arroz, arena, piedras, canicas, chinchetas. Pero si los agitas, se produce un sonido que puede llegar a ser muy parecido. Si metemos estos materiales por separado en diferentes latas y las agitamos, podremos escucharlos. Es difícil, ya que algunos son muy similares, pero tratando de rizar aún más el rizo, ¿y si preparamos dos latas llenas del mismo material? ¿sabremos unirlas por parejas sólo escuchando el sonido que producen al agitarlas?. En eso ha consistido el experimento de esta semana.
Utilizando la memoria y el oído, debíamos escuchar el sonido de diferentes latas, y asociar cada una con su pareja, otra lata que tuviese dentro el mismo material y que, por tanto, generase el mismo sonido. Disponíamos de 7 parejas diferentes, así que no fue fácil; pero lo conseguimos. ¡Nuestro oído funciona genial!
MEMORIÓN DE SONIDOS. on PhotoPeach
Esta semana, utilizamos objetos y materiales cotidianos, que a simple vista y por sí solos, no generan ningún tipo de sonido: monedas, garbanzos, arroz, arena, piedras, canicas, chinchetas. Pero si los agitas, se produce un sonido que puede llegar a ser muy parecido. Si metemos estos materiales por separado en diferentes latas y las agitamos, podremos escucharlos. Es difícil, ya que algunos son muy similares, pero tratando de rizar aún más el rizo, ¿y si preparamos dos latas llenas del mismo material? ¿sabremos unirlas por parejas sólo escuchando el sonido que producen al agitarlas?. En eso ha consistido el experimento de esta semana.
Utilizando la memoria y el oído, debíamos escuchar el sonido de diferentes latas, y asociar cada una con su pareja, otra lata que tuviese dentro el mismo material y que, por tanto, generase el mismo sonido. Disponíamos de 7 parejas diferentes, así que no fue fácil; pero lo conseguimos. ¡Nuestro oído funciona genial!
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martes, 30 de octubre de 2012
EL FUNCIONAMIENTO DEL OÍDO.
En esta semana, Don Ramón, el pequesabio orejón, nos ha seguido descubriendo todo lo que podemos apreciar cuando conseguimos estar en silencio. Salimos al patio y allí, compartimos con los demás todo lo que escuchamos: una avioneta, los niños gritando, los pájaros piando, las hojas moviéndose con el viento,..
Hablamos de por dónde se metía el sonido para que pudiésemos apreciarlo, y descubrimos en nuestra oreja, un agujerito. Decidimos tapárnoslo para comparar si escuchábamos lo mismo o no.
Hablamos de por dónde se metía el sonido para que pudiésemos apreciarlo, y descubrimos en nuestra oreja, un agujerito. Decidimos tapárnoslo para comparar si escuchábamos lo mismo o no.
Quizás nunca antes nos habíamos fijado, pero ¡qué raras son nuestras orejas! Son blanditas, flexibles y tienen infinidad de pliegues.
Pero, ¿dónde va el sonido cuando entra por el agujero de la oreja? Francisco dijo que seguro que iba al cerebro, para poder pensar y saber qué sonido escuchábamos. En efecto, es así, pero, ¿qué camino sigue? Quizás recorra todo nuestro cuerpo, quizás sólo recorra nuestra cabeza,...
Para descubrirlo, vimos una imagen de nuestro oído por dentro y apreciamos el recorrido del sonido: oreja-conducto auditivo-tímpano-martillo-yunque-estribo-ventana oval-caracol-nervio auditivo y trompa de eustaquio.
Intentando descubrir si nuestro oído funciona bien o no, hicimos varios juegos, en los que descubrimos que cualquier objeto genera un sonido. Fue complicado, pues a veces, no nos detenemos a apreciar el mundo de sonidos que nos rodea.
Pero no sólo los objetos producen sonido; nosotros mismos somos generadores de ruidos y sonidos. Nuestra voz es única, y no hay dos iguales; ¿seríamos capaces de descubrir qué amigo nos habla si no lo pudiéramos ver? Jugamos a "Marco-Polo", un juego donde un niño con los ojos vendados tenía que decir "Marco" y escuchar atentamente qué compañero le respondía con un "Polo". Agudizando nuestro oído, descubrimos voces diferentes, con matices distintos.
jueves, 25 de octubre de 2012
"DON RAMÓN, EL PEQUESABIO OREJÓN"
¿Os creíais que este curso no íbamos a tener nuestra dosis de ciencia en nuestro aula? Imposible, estamos enganchad@s.
Por fin, esta semana hemos conocido el nuevo proyecto en el que vamos a embarcarnos este curso y que nos acercará, como cada año, a la investigación científica.
Nuestra mascota del curso pasado, Pequechef, nos trajo una caja en la que, Pepa, muy acertadamente, interpretó que vendría la nueva mascota. Al abrirla, vimos un muñeco de lo más original; pelo canoso y crespado, bata blanca y artilugios conocidos en las manos.
Se llama Don Ramón, y fijándonos en su ropa, intentamos descubrir a qué se dedicaría, para ver si así, averiguábamos la temática de los experimentos que nos traería: médicos, veterinarios, maestros, pintores, enfermeras, gente que borda, peluqueros, maquilladores. Costó, pero al final, descubrimos que se trataba de un científico.
Siguiendo con el análisis tan exhaustivo que le hicimos, nos fijamos en sus orejas, preguntándonos por qué las tendría tan grandes; pensamos que seguramente, escucharía muy bien. Además, tenía una nota musical y un despertador en sus manos; la primera idea que nos vino a la cabeza, es que traería experimentos de música, pero había más cosas que se podían escuchar. Llegamos a la conclusión de que Don Ramón nos va a traer experimentos de cosas que suenan; en efecto, estamos en lo cierto.
Este curso, nuestros experimentos van a girar en torno al sonido, sus propiedades, las ondas sonoras, las vibraciones y el sentido del oído.
Para introducirnos en el tema, descubrimos un cuento en el que, Víctor, un músico muy ambicioso, quería componer la canción más bonita del mundo; para ello, atrapó en una caja todos los sonidos agradables, dejando fuera los más horribles. El mundo fue dominado entonces por los gritos y los ruidos; los sonidos tuvieron que salir de la caja para evitar que aquello continuase, y al hacerlo, compusieron todos juntos, una armonía nunca antes escuchada, la canción más bonita del mundo.
Compartimos un momento de silencio para escuchar los sonidos que se apreciaban desde nuestro aula, y pudimos notar el sonido de los niños corriendo por el pasillo, sus gritos y pisotones, las sillas y muebles movidos por los niños de la clase de encima nuestra, y hasta los pájaros de fuera.
Nuestra nueva mascota nos va a traer experimentos muy interesantes que nos permitirán hacernos preguntas sobre lo que nos rodea, comprobar nuestras hipótesis y llegar al conocimiento construido entre todos, que nos permitirá conocer mejor el mundo que nos rodea.
Por fin, esta semana hemos conocido el nuevo proyecto en el que vamos a embarcarnos este curso y que nos acercará, como cada año, a la investigación científica.
Nuestra mascota del curso pasado, Pequechef, nos trajo una caja en la que, Pepa, muy acertadamente, interpretó que vendría la nueva mascota. Al abrirla, vimos un muñeco de lo más original; pelo canoso y crespado, bata blanca y artilugios conocidos en las manos.
Se llama Don Ramón, y fijándonos en su ropa, intentamos descubrir a qué se dedicaría, para ver si así, averiguábamos la temática de los experimentos que nos traería: médicos, veterinarios, maestros, pintores, enfermeras, gente que borda, peluqueros, maquilladores. Costó, pero al final, descubrimos que se trataba de un científico.
Siguiendo con el análisis tan exhaustivo que le hicimos, nos fijamos en sus orejas, preguntándonos por qué las tendría tan grandes; pensamos que seguramente, escucharía muy bien. Además, tenía una nota musical y un despertador en sus manos; la primera idea que nos vino a la cabeza, es que traería experimentos de música, pero había más cosas que se podían escuchar. Llegamos a la conclusión de que Don Ramón nos va a traer experimentos de cosas que suenan; en efecto, estamos en lo cierto.
Este curso, nuestros experimentos van a girar en torno al sonido, sus propiedades, las ondas sonoras, las vibraciones y el sentido del oído.
Para introducirnos en el tema, descubrimos un cuento en el que, Víctor, un músico muy ambicioso, quería componer la canción más bonita del mundo; para ello, atrapó en una caja todos los sonidos agradables, dejando fuera los más horribles. El mundo fue dominado entonces por los gritos y los ruidos; los sonidos tuvieron que salir de la caja para evitar que aquello continuase, y al hacerlo, compusieron todos juntos, una armonía nunca antes escuchada, la canción más bonita del mundo.
Compartimos un momento de silencio para escuchar los sonidos que se apreciaban desde nuestro aula, y pudimos notar el sonido de los niños corriendo por el pasillo, sus gritos y pisotones, las sillas y muebles movidos por los niños de la clase de encima nuestra, y hasta los pájaros de fuera.
Nuestra nueva mascota nos va a traer experimentos muy interesantes que nos permitirán hacernos preguntas sobre lo que nos rodea, comprobar nuestras hipótesis y llegar al conocimiento construido entre todos, que nos permitirá conocer mejor el mundo que nos rodea.
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